Iba a decir algo muy importante… pero ya se me olvidó
Flavio Garciandía de Oraá diciembre 2010
Cuatro anécdotas reales y documentadas
Cuando Matisse, ya muy mayor (y haciendo casi la mejor obra de su vida), atravesaba la Plaza Vendome de París del brazo de su joven amante, toda la gente en los cafés que rodean la plaza se ponía de pié y aplaudía hasta que el pintor desaparecía por la otra esquina…..
Pierre Bonnard fue detenido por la policía en el Louvre cuando, pincel, paleta y pintura en mano, estaba tratando de «mejorar» unas de sus pinturas que estaban allí colgadas…
Picasso, contrariamente a lo que todo el mundo supone, tenía largos bloqueos de creatividad que duraban semanas, durante las cuales apenas salía de su cama…
Renoir, en sus últimos años, sufriendo de una artritis espantosa, solo podía pintar porque le ataban los pinceles a aquellos muñones que tenía por manos. Su nieta favorita estaba sentada en su regazo, quitando pelos y señales de las telas, como todo pintor que se respete sabe que es obligado hacer….