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31 Enero 2013

La joven artista cubana conversa con Juventud Rebelde acerca de las motivaciones y claves de su obra.

 Aracelys Bedevia 

12 de Enero del 2013

Mabel Poblet tiene apenas 27 años de edad (los cumple este 21 de enero) y ya es reconocida entre las artistas cubanas de mayor talento. Sus obras recorren el mundo desde que era una estudiante en la Universidad de las Artes y están en colecciones en Francia y Estados Unidos. Una de ellas, Ana, persiste en la memoria colectiva de quienes tuvieron el privilegio de asistir a su exposición Hoy mi voz tiene sonido, en la galería Villa Manuela. La pieza está dedicada a una muchacha de igual nombre, fallecida recientemente de leucemia.

«Construí su retrato a partir de frascos con sangre artificial, con la idea de reemplazar, de algún modo, con una sangre nueva, la que ella tenía en ese momento y dañaba su cuerpo. Ana no llegó a ver la obra, pero sabía que estaba en el proceso de realización y colaboró en cuanto a fotografías», dijo a JR Mabel Poblet, en un encuentro sostenido en el estudio de la artista, situado en uno de los edificios de la capitalina calle Línea, en el Vedado.

Pasadas las 11:00 a.m., hora en que suele llegar a él todos los días, nos recibió esta muchacha de cabellos atrapados en una trenza gruesa. Al abrirnos la puerta, por un momento tuve la impresión de que su imagen, representada una y otra vez en los cuadros que ocupan las paredes del lugar, salía y entraba en ellos indefinidamente.

Esta joven cuenta en su aval con un importante número de exposiciones personales y colectivas, tanto nacionales como internacionales. «Parto de vivencias personales para construir las piezas, de la memoria, del recuerdo como elemento fundamental de cada una», comentó Mabel medio nerviosa, pero con una coherencia expresiva que nos permitió adentrarnos en pocos minutos en un quehacer que se distingue por su creatividad  y exquisita factura.

«Veo el cuerpo humano como soporte de algo. Una de mis primeras series se tituló Lugar de origen. Soy de Cienfuegos y me trasladé para La Habana a estudiar en San Alejandro. A partir de ese momento todas las piezas empezaron a relacionarse con mis orígenes y vida pasada, con mis propias experiencias, por una cuestión de extrañamiento. De ahí han devenido otras series muy relacionadas con mi mundo. A todos se nos muere un familiar, tenemos una hermanita o una persona  que muere de leucemia. Hoy mi voz..., no es tan autorreferencial como otras propuestas mías. Fue construida, fundamentalmente, a partir de las experiencias de otras personas».

¿Cómo logra encontrar el equilibrio para expresar tanto dramatismo, sin que este llegue a resultar agresivo para el espectador? ¿Cómo logra combinar el dolor con la ternura?

Mi trabajo parte de elementos formales que son adquiridos de la vida cotidiana: frascos, acetatos, maquillaje, agua y otros líquidos. Estos materiales como unidad son realmente bellos. El agua es un elemento purificante y hermoso. El cristal también. Me gusta mucho la transparencia de los materiales y el significado que puede darle a cada una de las obras.

«El dolor es un elemento trágico en la vida de cualquier persona, pero no tiene que ser feo formalmente. Creo que es un equilibrio: vinculando lo bello y lo feo, lo doloroso y lo alegre».

El color rojo es un elemento distintivo de su quehacer.

Es parte de mí. El rojo puede significar lo prohibido, pero también lo deseado: la pasión, la sensualidad. Es también el color de la sangre y es ahí donde más me interesa porque es un líquido vital, de vida o muerte. En estos últimos trabajos de la serie Hoy mi voz tiene sonido, la sangre es como el líquido que aúna todas las piezas. De esa serie es Libación, en la que empleo sangre artificial y parto de la purificación de un cuerpo.

«En este momento trabajo en la serie Falsa apariencia. En ella uso el rojo para acentuar la sensualidad. Construyo escenas relacionadas con la existencia de otras personas que quieren aparentar lo que no son para ser aceptadas por la sociedad, a partir de la imagen física de diferentes individuos, en este caso de la mía».

La serigrafía impresa sobre acetato le ha acompañado de una u otra forma, aun cuando trabaja con una amplia variedad de soportes y materiales.

Me gradué en San Alejandro en la especialidad de Grabado y desde entonces no he podido desatarme de él, ni quiero. Las impresiones sobre acetato transparente se muestran como una tridimensionalidad a la propia imagen, y la sombra a través de la luz crea como el fantasma de la pieza en una imagen. La luz también me interesa mucho como elemento de misticismo en una obra viva, algo que está y no está.

«Mis piezas, por lo general, son muy dramáticas. Creo que la alegría solo la alcanzo cuando las termino y las veo frente a mí. Pero todo el proceso de creación muchas veces es un poco doloroso, desde que parto de la idea».

Desde pequeña Mabel se sintió motivada por las artes. «Quería ser bailarina, pero lamentablemente no pudo ser. Otro de los medios que me mostró que podía comunicarme de una manera diferente fue la plástica y empecé en talleres de creación. Luego hice las pruebas para la escuela de arte y desde ahí no he parado un segundo.

«Cuando estaba en Cienfuegos anhelaba venir a estudiar a San Alejandro y fue lo que hice. Vine sola con 16 años. A partir de ahí no he dejado de trabajar. Eso ha sido lo que más me ha inspirado: el trabajo y ver cómo una obra ha devenido en otra.

«Mi familia me ayuda mucho. Piensa que estoy un poco loca pero al final me apoya. Me gusta leer, ir al teatro, salir, aunque el mayor tiempo lo paso en mi estudio, trabajando. Me intereso por las lecturas relacionadas con la filosofía, el arte y la creación en general. Pero mayormente leo libros que tienen que ver con mi quehacer y con el de otras personas.

«Desde las 11:00 a.m. hasta las 9:00 p.m., estoy aquí. Es un vicio. No puedo parar de trabajar. A la par de desarrollar un proyecto muy concreto, empiezo a hacer otro a modo de experimento, con diferentes materiales y visualidades, hasta que llego a la idea final que casi siempre la tengo en la mente. Pero a la hora de realizarla, formalmente, puede variar.

«Ahora estoy experimentando con las luces, con jeringuillas, disfraces de maquillajes, diferentes escenas que quiero lograr y están en proceso. Estoy constantemente pensando obras y de qué manera puedo solucionar una idea para que sea entendida por el público».

 

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